Bode Miller apuesta por una revolución en el esquí con cámaras con IA que graban cada bajada

El campeón olímpico estadounidense y el británico Charlie Raposo invierten en Snow Eye, una tecnología capaz de identificar y seguir a varios esquiadores a la vez y generar automáticamente un vídeo individual de todos los descensos.

La inteligencia artificial empieza a cambiar incluso una de las tareas más tradicionales de los entrenamientos de esquí: grabar las bajadas. El campeón olímpico y cinco veces ganador de la Copa del Mundo Bode Miller y el exesquiador británico Charlie Raposo han invertido en Snow Eye, una compañía que desarrolla sistemas de cámaras capaces de filmar, identificar y seguir automáticamente a los esquiadores mediante inteligencia artificial. La operación se ha producido en la última ronda de financiación de la empresa, liderada por Data Tech Fund y Linkin Capital, y supone el respaldo de dos deportistas que conocen de primera mano la importancia del vídeo en el entrenamiento y el análisis del esquí de competición. También participa en esta ronda Pau Serracanta, antiguo director general de MotoGP. La propuesta de Snow Eye es aparentemente sencilla, pero puede tener importantes consecuencias para las estaciones y los equipos de competición:*instalar cámaras fijas junto a las pistas y dejar que la IA haga el trabajo que hasta ahora realizaba una persona con una cámara en la mano. Una cámara que sabe quién está bajando El sistema utiliza cámaras de alta resolución, de entre 4K y 6K, instaladas estratégicamente en la estación. El software de visión artificial detecta a los esquiadores, los identifica y los sigue durante su recorrido. La plataforma es capaz incluso de trabajar con varios esquiadores simultáneamente y combinar imágenes procedentes de diferentes cámaras. Una vez identificado el corredor, las imágenes de sus diferentes bajadas se organizan automáticamente. El resultado es un vídeo individual que permite al esquiador revisar su recorrido sin que un entrenador haya tenido que permanecer pendiente de la cámara durante toda la sesión. En la práctica, esto significa que el entrenador puede dejar de hacer una parte importante del trabajo de producción audiovisual y concentrarse en lo que realmente aporta valor al entrenamiento: observar, analizar y corregir al esquiador. La tecnología también puede incorporar herramientas de análisis, clasificación de vídeos, retransmisiones en directo, rankings y otras funciones orientadas a los clubes y las estaciones, según la compañía. De las olas a las pistas de esquíSnow Eye no nació directamente en la nieve. Sus fundadores, Alessandro Fracassi y Andrew East, desarrollaron previamente Surf Eye, una plataforma basada en el mismo concepto para el surf. El problema que intentaban resolver era muy parecido: conseguir que los surfistas pudieran disponer de imágenes de sus sesiones sin tener que contratar o colocar permanentemente a una persona detrás de una cámara. Surf Eye utiliza cámaras y visión artificial para grabar, identificar y organizar automáticamente las olas de los surfistas. La experiencia adquirida en este ámbito sirvió como base para trasladar el sistema al esquí, donde los movimientos son diferentes y existen nuevos obstáculos técnicos. De hecho, uno de los retos fue enseñar a la IA a reconocer correctamente los carriles de una pista de competición y distinguir a los corredores de los entrenadores y otras personas que pueden aparecer en las imágenes. Según Alessandro Fracassi, el sistema ya ha superado esa fase de aprendizaje.proyecto puede resultar especialmente interesante para las estaciones de esquí. Snow Eye no plantea la tecnología exclusivamente como una herramienta para equipos nacionales o corredores de Copa del Mundo. La compañía contempla que un esquiador convencional pueda llegar a una estación, esquiar por una pista equipada con el sistema y recibir posteriormente un vídeo de su propia bajada. El modelo podría transformar el vídeo de esquí en un servicio comercial más de las estaciones, al estilo de otros servicios digitales que ya ofrecen actualmente. La propia empresa señala entre sus objetivos generar una nueva fuente de ingresos para los centros, aumentar la satisfacción y la recurrencia de los visitantes y convertir las imágenes generadas automáticamente en una herramienta de marketing. La idea tiene además un componente especialmente atractivo para las redes sociales: en lugar de tener que pedir a un amigo que espere junto a la pista para grabar una bajada, la estación podría generar automáticamente un vídeo con una perspectiva mucho más cuidada.

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